
El francés distingue con una precisión rara los tramos de edad por decenas. Nombrar a las personas de 70 años y más no se resume a elegir entre “senior” y “persona mayor”: existe una serie de términos normalizados, cada uno vinculado a un tramo preciso, con implicaciones administrativas y médicas distintas.
Sufijo -génaire: la nomenclatura que la geriatría utiliza a diario
La lengua francesa cuenta con un sistema léxico estructurado en torno al sufijo -génaire, heredado del latín, que divide las edades por década entre 40 y 99 años. Para las personas de 70 años y más, tres términos cubren todo el espectro:
- Septuagenario designa a una persona de 70 a 79 años. El prefijo “septu-” proviene del latín septuaginta (setenta).
- Octogenario se aplica al tramo de 80-89 años, del latín octoginta (ochenta).
- Nonagenario abarca los 90-99 años, del latín nonaginta (noventa).
Más allá de los 99 años, el término centenario toma el relevo. Esta nomenclatura no es solo un ejercicio de estilo: en geriatría, permite segmentar los perfiles de salud con una granularidad que “persona mayor” no proporciona.
En contexto médico, un septuagenario y un nonagenario no presentan los mismos riesgos de pérdida de autonomía, los mismos efectos del envejecimiento en el cerebro ni las mismas necesidades de acompañamiento a domicilio. El uso del término preciso condiciona a menudo el nivel de atención y la orientación hacia un EHPAD o un mantenimiento en el hogar.
Observamos que la cuestión de la denominación de las personas que tienen 70 años vuelve frecuentemente en las búsquedas del público general, señal de que esta nomenclatura sigue siendo poco conocida fuera del sector médico-social.

Septuagenario, senior, persona mayor: las confusiones de registro a evitar
“Senior” no tiene ninguna definición legal en Francia. La palabra latina significa “más viejo”, y su uso varía según el contexto: en la empresa, uno se convierte en senior a partir de los cuarenta; en marketing, el umbral a veces baja a 55 años; en salud pública, se eleva a 60 o 65 años.
La Organización Mundial de la Salud y la normativa francesa consideran el umbral de 60 años para definir a la persona mayor. Sin embargo, los problemas de geriatría (patologías crónicas, pérdida de autonomía, fragilidad física) afectan bastante poco a los individuos entre 60 y 70 años.
El término “septuagenario” elimina esta ambigüedad. Fija un límite claro (70-79 años), sin connotación comercial ni confusión administrativa. En cambio, “senior” sigue siendo un término flexible donde cada uno proyecta su propio límite de edad.
Registros según el contexto profesional
En redacción médica o jurídica, recomendamos “septuagenario”, “octogenario” o “nonagenario” según el tramo objetivo. En la comunicación institucional (colectividades, cajas de jubilación), “persona mayor” sigue siendo la norma administrativa.
El término “senior” es adecuado para contextos comerciales (seguros, ocio, economía plateada) pero carece de precisión para cualquier documento de carácter jurídico o sanitario. En cuanto a “tercera edad” y “cuarta edad”, estas expresiones tienden a desaparecer en favor de la serie en -génaire, más neutra y más exacta.
Decreto de abril de 2026: cuando el umbral de 70 años pierde una de sus prerrogativas fiscales
Un decreto publicado en el Diario Oficial el 10 de abril de 2026 ha modificado un referente fiscal directamente relacionado con el umbral de los 70 años. La exención automática de las cotizaciones patronales para el empleo de un trabajador en el hogar se ha pospuesto de 70 a 80 años.
Antes de este texto, toda persona que alcanzara los 70 años se beneficiaba de pleno derecho de esta exención. Desde el decreto, solo los octogenarios acceden automáticamente a ella. Los septuagenarios deben justificar ahora una condición de dependencia (GIR 1 a 4) para beneficiarse.
Este cambio regulatorio tiene un efecto concreto en la vida cotidiana de los de 70 a 79 años que emplean a una ayuda a domicilio. También ilustra cómo los umbrales de edad, lejos de ser simples etiquetas, determinan el acceso a dispositivos financieros tangibles.
Impacto en el mantenimiento en el hogar de los septuagenarios
Para los septuagenarios autónomos (GIR 5 y 6), el costo del empleo a domicilio aumenta mecánicamente. El mantenimiento en el hogar después de los 70 años se vuelve más costoso sin una condición de dependencia reconocida. Esta evolución empuja a algunas familias a anticipar la evaluación GIR, e incluso a reconsiderar las fórmulas de alojamiento en residencias de autonomía.

Nombrar a los mayores de 70 años: lo que revela la elección de palabras en Francia
El vocabulario utilizado para designar a las personas mayores de 70 años refleja posturas sociales distintas. La administración retiene “persona mayor” por neutralidad. El marketing prefiere “senior” o “silver” para suavizar la connotación de envejecimiento. La medicina se apoya en la serie en -génaire por su precisión clínica.
La palabra “viejo”, que fue común durante mucho tiempo, ha sido progresivamente eliminada del discurso público. Estudios en sociolingüística muestran que el umbral percibido de la vejez retrocede con el aumento de la esperanza de vida. Una persona de 70 años hoy no se reconoce en los mismos términos que hace treinta años.
En Francia, la esperanza de vida se mantiene en un nivel elevado, y la proporción de septuagenarios activos (voluntariado, actividad física regular, vida social densa) no deja de crecer. El término “septuagenario” gana en neutralidad precisamente porque describe una edad sin presuponer un estado de salud.
La elección de la palabra correcta depende, por lo tanto, del contexto: una carta de la Seguridad Social empleará “persona mayor de 70 años y más”, un geriatra dirá “septuagenario”, un publicista hablará de “senior activo”. La precisión terminológica no es un detalle de estilo, es una herramienta de claridad que condiciona la manera en que las políticas de salud, los dispositivos fiscales y los servicios a domicilio se dirigen a esta población.